jueves, 21 de marzo de 2013

Semana Santa de Andalucía: Historia de la Semana Santa de Jaén



Además del incuestionable aspecto religioso, que la convierte en el acontecimiento de esta índole más importante de la ciudad de Jaén, la Semana Santa supone un fenómeno de carácter sociocultural, turístico y económico de gran importancia en la ciudad,siendo una de las más bellas de Andalucía y de España. Está declarada Bien de Interés Turístico-Cultural Andaluz desde 2006 y Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía.

La Semana Santa se vive durante todo el año en la ciudad y las dieciséis Hermandades trabajan día a día en los tres pilares fundamentales que las definen: caridad, culto y formación.Son múltiples las obras asistenciales que las Hermandades y Cofradías realizan en la ciudad y su provincia. La Estación de penitencia o salida procesional es el principal culto externo de las corporaciones pero las Hermandades cuentan con numerosos cultos internos a sus Titulares a lo largo del año.

Los desfiles procesionales de Semana Santa, que transforman la ciudad durante esos días, son el resultado de la evolución durante siglos de las formas, modos y maneras de las cofradías y hermandades compuestas por diversos grupos de personas de distintas índoles laborales, culturales y sociales, donde han influido múltiples factores tanto religiosos, artísticos, sociales e históricos. Salir en procesión, en peregrinación o en romería supone ponerse en camino. El camino es una experiencia espiritual, es una apertura a lo nuevo, a lo desconocido. Es un «desinstalarse». Es el abandono de todo lo que tengo para encontrar algo que valoro más que todo lo dejado. Es el paso por la soledad y el desierto, antes de alegrarse por haber encontrado lo que se buscaba. Abrahán dejó la casa de sus padres y su patria y se puso en camino hacia la tierra que Yavé le mostró. El pueblo de Israel caminó durante cuarenta años por el desierto antes de ver la tierra prometida. Nosotros mismos somos peregrinos y caminantes en esta tierra, pero el camino que lleva a la vida es angosto y estrecho y pocos son los que lo encuentran. Hacer el camino tiene un profundo sentido bíblico cuando éste supone una experiencia que lleva hacia la conversión al Evangelio, a la entrega a Dios Nuestro Padre y a Su Hijo Jesucristo. En este sentido, las salidas procesionales y estaciones de penitencia pueden llegar a ser, si se hacen con devoción y dignidad cristiana, valiosas catequesis plásticas en sus recorridos por las calles, las plazas y los caminos de nuestras ciudades y de nuestros campos. Son una predicación del Misterio Pascual, esto es, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y de las verdades de nuestra fe.


Hoy, a lo largo de esta entrada, vamos a repasar la HISTORIA de la Semana Santa jiennense

Orígenes


Las primeras cofradías surgen en plena Edad Media, tras la conquista de la ciudad por Fernando III el Santo en 1246. Estas eran muy distintas a las cofradías actuales, Tenían fines piadoso-militares y se organizaban para defender la ciudad, ejemplo son las de «San Luis», «San Blas», «Santiago», «San Onofre» o «Santo Tomás».No fue hasta el siglo XVI, cuando la Iglesia, a través del Concilio de Trento, decidió combatir el protestantismo impulsando la creación de tallas y sus salidas procesionales por las calles. Así, las hermandades de pasión o penitencia se consolidaron como asociaciones que veneran la Pasión de Cristo y le rendían culto con una salida procesional. El principal objetivo de las corporaciones era el de socorrer a sus hermanos más necesitados, llevándoles los sacramentos, y asistirlos a la hora de la muerte, realizándose enterramientos en criptas propiedad de las hermandades.


En sus comienzos, las cofradías realizaban estación de penitencia a iglesias o conventos cercanos a su templo, siempre en el interior del recinto amurallado.Las cofradías nacieron en los conventos de las órdenes religiosas que las impulsaban. Así, el 16 de mayo de 1541, se formó la Devota Hermandad de la Santa Vera-Cruz en el Real Convento de San Francisco de Asís, resultado de la propagación que los franciscanos observantes hacían de la «Archicofradía de la Vera-Cruz y del Santo Cristo del Cofalón» fundada por San Buenaventura en Roma en 1264, y que originó algunas de las cofradías más antiguas de Andalucía y España, como las de Sevilla o Baeza.Además, estas cofradías fueron el germen de las que que se fundaron por todo el mundo, observándose similitudes entre ellas.Por su parte, los dominicos fundaron en el Real Convento de Santa Catalina la «Antigua y Primitiva Cofradía de las Angustias y Cinco Llagas de Nuestro Señor Jesucristo» en 1551,siendo está la primera en tener estatutos aprobados por el obispo diocesano.

Cinco años más tarde, en 1556, se fundó la «Cofradía y Hermandad de la Transfixión y Soledad de la Madre de Dios» en el monasterio de la Virgen Coronada de los carmelitas calzados, a extramuros de la ciudad como era costumbre en las cofradías de la «Soledad», que en 1579, tras un conflicto con la comunidad religiosa, se trasladó al monasterio de la Trinidad y en 1622 al de San Francisco.Los carmelitas respondieron a la salida de la Soledad de su monasterio con la fundación de la Cofradía del Santo Sepulcro y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo en 1580, cofradía que encargó sus imágenes a Sebastián de Solís. Esta nueva cofradía tuvo un importante pleito con la de la Soledad que es el origen de la existencia en la ciudad de dos cofradías de «Santo Entierro», cuya oficialidad se alternan anualmente. A finales del siglo XVI, los carmelitas descalzos fundaron en su convento de San José, la Cofradía de Santa Elena.La última cofradía de penitencia que se fundó en la ciudad durante esta época fue la «Cofradía de los Esclavos del Santísimo Sacramento y Cena del Señor», en 1616 en el convento de la Santísima Trinidad, de la Orden Trinitaria, primero fundado en la ciudad tras la conquista castellana.



Resurgir del siglo XVIII y crisis del XIX


Desde finales del siglo XVII a principios del siglo XVIII la Semana Santa atravesó una profunda crisis, causada por el decaimiento económico y demográfico que conllevó la decadencia de los Austrias, la Guerra de Sucesión y las epidemias. Esto llevó a la desaparición, en favor de la caridad, de cinco de las seis cofradías de penitencia fundadas en la ciudad, excepto la de «Nuestro Padre Jesús Nazareno», antigua de «Santa Elena», que no cesó nunca de realizar estación de penitencia.

Con la llegada de la nueva dinastía de Borbón, el país recibió un gran impulso y las cofradías resurgieron con la refundación de algunas desaparecidas y la fundación de nuevas. En está época destaca el enorme crecimiento de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, debido al gran número de milagros que se le adjudicaban a la imagen del Nazareno.En 1726 fue recuperada la cofradía de la Vera-Cruz, conocida como de las «Siete Escuadras», por los siete pasos con los que hacía estación de penitencia el Jueves Santo. Ese mismo año fue recuperada la Hermandad del Santo Sepulcro, que se adhirió a la Orden de los Servitas y fundó el «Sacro y Real Monte de Piedad». También fue restaurada la cofradía de la Soledad, que tuvo un gran crecimiento gracias a su procesión del Santo Entierro, y, finalmente, en 1727 fue recuperada la «Cofradía de la Cena de Nuestro Señor» que desapareció definitivamente con el convento de la Trinidad en 1837.

En este siglo también se fundaron nuevas cofradías gracias al impulso experimentado. En 1709 se fundó la Cofradía de Jesús entrando en Jerusalén en el convento de las dominicas. También se fundaron otras cofradías de fines benéficos que no realizaban estación de penitencia, como la hermandad del Santo Cristo de la Clemencia, fundada en 1746 en el Real Convento de Santa Catalina; la Cofradía del Santo Cristo de la Buena Muerte, de 1766 en el convento de la Merced; y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración en 1761 en el Convento de San Francisco, que tras extinguirse con el convento se refundó en 1888.

En el siglo XIX, las cofradías volvieron a sufrir una fuerte crisis a consecuencia de la ocupación francesa y la desamortización. Esto hizo que algunas hermandades tuvieran que abandonar sus sedes y trasladarse a otros templos. Así, la «Vera-Cruz» y la «Soledad», que en esa época estaban fusionadas, se trasladaron desde San Francisco hasta San Ildefonso. Otras como la de la Borriquilla se extinguieron.




Siglos XX y XXI


En el siglo XX, durante el gobierno de la Segunda República se experimentó una fase de enfrentamiento social y político que perjudicó la celebración de la Semana Santa. Tras los sucesos de 1931 y 1936, se llevó a cabo un proceso de reconstrucción, para el cual las corporaciones acudieron a distintos autores, como el malagueño Francisco Palma Burgos o el granadino José Navas Parejo, que tallaron las nuevas imágenes que sustituirían a las perdidas.

Se reorganizaron también algunas de las cofradías, así la Cofradía de la Buena Muerte lo hizo en 1926,la de la Clemencia en 1945 y la de la Borriquilla en 1946.También se constituyen nuevas hermandades, la de los Estudiantes en 1946, la del Perdón en 1952 y la del Silencio en 1955.

En los años 80 del pasado siglo la Semana Santa vivió un nuevo resurgir que llevó a la fundación de tres nuevas cofradías en la ciudad. En 1982 la Hermandad de la Estrella y la Cofradía del Resucitado, que se hizo cargo de la procesión del Resucitado creada en 1952 por la Agrupación de Cofradías; en 1984 la Hermandad de la Amargura y la última cofradía fundada en el siglo XX fue la Hermandad de la Santa Cena en 1998. 

En los primeros años del siglo XXI surgieron varios grupos de cofrades con la intención de fundar nuevas cofradías, tres de los cuales vieron culminado su trabajo con la aprobación de sus estatutos en el año 2012, fueron las hermandades de la Caridad, el Cautivo y el Lavatorio, así mismo, en la actualidad, otros grupos continúan trabajando en distintas parroquias de la ciudad para fundar nuevas cofradías.




Entrada dedicada a mis queridos Eduardo, 
Martínez, Juaca, Jesús y toda la buenísima gente
de la ciudad del Santo Reino
¡¡¡VIVA JAÉN!!!

10 comentarios:

  1. Mi amigo Pepe ha tocado mi fibra sensible de jiennense.Aunque también me considero granadino ya que resido en ésta ciudad desde 1962,cuando alguien toca algo referente a mi tierra, no dejo de sentir un estremecimiento especial y máxime cuando de la Semana Santa jiennense se trata.Gracias a mi amigo puedo en esta Semana Santa de 2013 recordar la de mi tierra (aunque pienso ir a ver personalmente alguna),pero tampoco me quiero perder las de Granada mi ciudad adoptiva a la que tanto quiero.Muchas gracias Pepe.

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    1. Gracias a ti Eduardo!!!! ya sabes de mi aprecio por tu ciudad natal. Jaén y Granada están hermanadas y hay mucho cariño entre ambas capitales y provincias. Me alegro que te haya gustado esta entrada en la que he repasado la historia cofrade de la Semana Mayor de la ciudad del Santo Reino. Aún quedan otras muchas cosas por analizar de esa Semana Santa, así que habrá más oportunidades para volver a tocarte tu fibra sencible, jejeje... ;)

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    2. Gracias de nuevo.Son magníficos tus reportajes sobre la Semana Santa.¡¡Eres un crack!!

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  2. muy interesante la historia de la Semana Santa de Jaen

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  3. Que bonitas son estas imágenes de semana santa de mi tierra desde aquí le mando un saludo ami amigo JOSE viva JAEN

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  4. Preciosa Semana Santa Jienense, he de reconocer que para mi esta ciudad hermana era una gran desconocida hasta que hace tres años estube trabajando mas de un año allí, gente acogedara que defiende y valora sus tradiciones como pocos, de hay tambien su Gran Semana Santa. PD. por cierto , IMPRESIONANTE su Catedral.

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    1. Gracias amigo por tu palabras no te equivocas los jienense somos como tu dices un SALUDO CAMPEÓN

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  5. Gran relato, gracias compañero y viva la Semana Santa de Jaén!

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